Fui a los bosques porque quería vivir a conciencia, quería vivir a fondo y extraer todo el meollo a la vida, dejar de lado todo lo que no fuera la vida, para no descubrir, en el momento de la muerte, que no había vivido...

viernes, 4 de diciembre de 2009

Hacer un amigo es una Gracia. Tener un amigo es un Don. Conservar un amigo es una Virtud...Ser un amigo es un Honor


Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera.
Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres
murieron fulminados.

Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este
mundo,  y prosiguió su camino con sus dos animales (a veces los muertos tardan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva
condición...)

La carretera era muy larga, colina arriba, el sol era muy
intenso, y ellos estaban sudados y sedientos. En una curva del camino
vieron un magnífico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro, en el centro de la cual había una fuente de donde manaba agua  cristalina.

El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada.
Buenos días.

Buenos días -respondió el guardián.-
- ¿Cómo se llama este lugar tan bonito?
- Esto es el Cielo.
- Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos.
- Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera.
Y el guardián señaló la fuente.
- Pero mi caballo y mi perro también tienen sed...
- Lo siento mucho -dijo el guardián- pero aquí no se permite la  entrada a los animales. 
El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía  muchísima
sed, pero no pensaba beber solo; dio las gracias al guardián y  siguió
adelante.

Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos,
llegaron  a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puertecita vieja que daba a  un camino de tierra rodeado de árboles.
A la sombra de uno de  los árboles  había un hombre echado,
con la cabeza cubierta por un sombrero.

Posiblemente  dormía.
Buenos días -dijo el caminante.
El hombre respondió con un  gesto de la cabeza.
- Tenemos mucha sed, yo, mi caballo y mi perro.
- Hay una fuente entre aquellas rocas -dijo el hombre, indicando el lugar.
- Podéis beber tanta agua como queráis. El hombre, el caballo y  el
perro fueron a la fuente y calmaron su sed.

El caminante volvió  atrás para  dar las gracias al hombre.
- Podéis volver siempre que queráis - Le respondió-
- A propósito ¿Cómo se llama este lugar? - Cielo !
- ¿El Cielo? ¿Sí? Pero si el guardián del portal de mármol me ha  dicho que aquello era el Cielo!
- Aquello no era el Cielo, era el Infierno, contestó el guardián.
El caminante quedó perplejo. - ¡Deberíais prohibir que utilicen
vuestro nombre!   ¡Esta información falsa debe de provocar grandes  confusiones!
¡De ninguna manera! En realidad, nos hacen un gran favor,
Porque  allí se  quedan todos los que son capaces de abandonar a sus
mejores amigos...


Gracias por ser como eres,  te quiero.


Y.











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