Fui a los bosques porque quería vivir a conciencia, quería vivir a fondo y extraer todo el meollo a la vida, dejar de lado todo lo que no fuera la vida, para no descubrir, en el momento de la muerte, que no había vivido...

domingo, 6 de diciembre de 2009

¿Quieres saber la verdad?



La verdad es que nunca tuve el suficiente valor como para enfrentarme a la verdad y a la realidad.
La verdad es que siempre fui una floja.
La verdad es que nunca tuve fuerza de voluntad.
Pero.....
Estoy intentando mejorarlo.Y si me caigo en el intento... Por lo menos lo habré intentado.

Mirémonos de frente. Somos hiperbóreos, y sabemos bastante
bien cuán aparte vivimos. "Ni por tierra ni por mar encontrarás el
camino que conduce a los hiperbóreos," Píndaro ya sabía esto de
nosotros. Más allá del septentrión, de los hielos, de la muerte, se
encuentra nuestra vida, nuestra felicidad... Nosotros hemos descubierto
la felicidad, conocemos el camino, hallamos la salida de muchos
milenios de laberinto. ¿Quien más la encontró? ¿Acaso el hombre
moderno? "Yo no se ni salir ni entrar; yo soy todo lo que no sabe ni salir
ni entrar", así suspira el hombre moderno... Estábamos aquejados de
esta modernidad, de una paz pútrida, de un compromiso perezoso, de
toda la virtuosidad impura del sí y del no modernos. Semejante
tolerancia y amplitud de corazón, que lo perdona todo porque lo
comprende todo, es para nosotros viento de sirocco. Vale más vivir
entre los hielos que entre las virtudes modernas y otros vientos
meridionales... Fuimos bastante valerosos; no tuvimos clemencia ni
para nosotros ni para los demás; pero por largo tiempo no sabíamos
dónde nos conduciría nuestro valor. Nos volvimos sombríos, nos
llamaron fatalistas. Nuestro fatum era la plenitud, la tensión, la
hipertrofia de las fuerzas. Teníamos sed de rayos y de hechos;
estábamos muy lejos de la felicidad de los débiles, de la abnegación, En
nuestra atmósfera soplaba un huracán; nuestra naturaleza se oscurecía
porque no hallábamos ninguna vía. Esta es la fórmula de nuestra
felicidad: un si, un no, una línea recta, una meta.

La humanidad no representa una evolución  hacia algo mejor y

más fuerte o más alto como hoy se cree. El progreso no es más que una
idea moderna; esto es, una idea falsa. El europeo de hoy está muy por
debajo del europeo del Renacimiento: un desarrollo sucesivo no es
absolutamente, con cualquier necesidad, elevación, ni incremento, ni
refuerzo.
-> Friedrich Nietzsche

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