Fui a los bosques porque quería vivir a conciencia, quería vivir a fondo y extraer todo el meollo a la vida, dejar de lado todo lo que no fuera la vida, para no descubrir, en el momento de la muerte, que no había vivido...

domingo, 14 de marzo de 2010

Atardecer, Parte I.

Unos cuantos cuervos revoloteaban cerca del árbol que a su vez se situaba cerca de la ventana ahora abierta por ella. Había abierto la ventana no precisamente para que le diese el aire, si no porque sentía el extraño presentimiento de que alguien la esperaba. Más allá de su ventana, donde quisiese que fuere, se encontraba su perfecta, caótica mente. Sí, su mente recreada en un personaje. Y el escenario en este momento, no era sino un bosque, pero no un bosque cualquiera. Sólo se escuchaban algunos cuervos y los árboles ni si quiera tenían hojas. Un bosque, ¿por qué?. Sencillamente por la facilidad por la que puedo perderme ahora mismo. No me pregunteis porque los árboles eran horribles  y por qué solamente habían cuervos.
...  El caso es que perdida, andando sola por el bosque, lo encontré. Allí se encontraba él, por fin había dado con él. Se encontraba sentado en un banco, en una especie de plaza en medio del bosque. Tenía la mirada perdida y vestía de traje, con un sombrero negro incluido. Me acerqué lentamente hasta situarme a su lado, y me senté. Giró la cabeza y posó su mirada sobre mí. Silencio absoluto. Sus ojos brillaban. Yo ni si quiera sabía que decir, o que explicar... Todo este tiempo que estuvo desaparecido, ¿dónde estuvo?...
Tras un largo silencio me preguntó que había hecho todo este tiempo. Respondí ''nada''. Es cierto, no había hecho nada, no había aprovechado el tiempo. Me explico lo que había estado haciendo todo este tiempo. Por lo que parece, había estado buscando respuestas, pero dijo que no me las diría. Y me prometió, que nunca me abandonaría. Se quitó el sombrero y me dijo, bajo la escena del ocaso...
- Tu éxito consiste en quererlo y en construirlo, el mío, en construirte. Y que yo no soy nada más que una representación imaginaria de tu perfecta perfección a la cual has llamado Gunther ... y que decidiste que yo fuese la persona que te entendería siempre, que te apoyaría siempre y que estaría de tu lado siempre. Pero te olvidaste de que sigo siendo una persona, porque incluso las personas imaginarias tienen defectos.
Aleksandra

1 comentario:

Selket dijo...

Que texto me ha encantado y si lo acompañamos de La Valse D'Amelie.

Me quedo con estas dos partes
Tu éxito consiste en quererlo y en construirlo, el mío, en construirte

Pero te olvidaste de que sigo siendo una persona, porque incluso las personas imaginarias tienen defectos


Bss