Fui a los bosques porque quería vivir a conciencia, quería vivir a fondo y extraer todo el meollo a la vida, dejar de lado todo lo que no fuera la vida, para no descubrir, en el momento de la muerte, que no había vivido...

sábado, 30 de julio de 2011

Si cierro los ojos puedo sentir la brisa acompañándome en la noche cálida. Pasa suave y silenciosamente rozándome la piel. Mi pelo se mueve al mismo tiempo y me provoca sensaciones inexplicables. La cortina se mece con ligereza. En la calle la luz de una farola parpadea. Casi eran las doce, y podría estar toda la noche así; con la mente en blanco y dejándome llevar por las sensaciones que ésta provocaba en mí sin control alguno. Pasaba un hombre con cigarrillo en mano; lento suicidio. Se podían oír sus pasos solitarios, yo le seguía con la mirada. Mi mirada no mostraba emoción alguna, sino una clara apatía.
Se agitaban las sensibles hojas de los árboles, y su sombra le acompañaba por toda la calle. Ese sombrero le daba un aire misterioso, y no podía apartar mis ojos de él. Andaba decidido, a paso normal y con las manos en los bolsillos. Llegó el momento en el que se giró; sabía que podría ocurrir. Sabía que podría girarse y por un instante verme. Mirada seria e inteligente, aire melancólico. Tira el cigarrillo pero sabe que al cabo de un rato se fumará otro. Al final de la calle se gira de nuevo para verme por última vez; sé que piensa algo. Finalmente la calle queda de nuevo solitaria y todo ocurre lentamente, hasta que mis párpados caen y se cierran, quizás te vea por una última vez.

3 comentarios:

JUANAN URKIJO dijo...

Me tomo un estupendo bocado de tu coco con chocolate, una vez que me he llegado hasta tu universo de fantasías para agradecer la bella flor que has dejado en mi alféizar.

Un beso, Rory.

L.elcolordeldoloresrojo dijo...

Me encanta, escribes de forma que transmites emociones, algo que no se consigue tan facilmente.
Muá

Juanjo dijo...

Me ha gustado tu relato con ese aire de novela negra.¿Te gusta la novela negra?
Besos